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Historia…Autor desconocido, sacado de Internet

Posted in Books, Libros, Sin categoría with tags , on 22 septiembre, 2013 by franka amalia silvana

 

Un joven con un récord académico excelente fué a solicitar un puesto directivo en una gran empresa.

Pasó la primera entrevista, el director hace la última entrevista, y es quien toma la decisión final. 

El director descubrió, a partir del análisis del Curriculum Vitae, que los logros académicos del joven fueron excelentes en todo momento, desde la escuela secundaria hasta la investigación de postgrado, nunca había tenido un año en el que no obtuvo excelentes calificaciones.

El director le preguntó: “¿Obtuviste alguna beca en la escuela?”

el joven respondió “ninguna”. 

El director le preguntó: “¿Fué tu padre quien pagó los honorarios de tu escuela?”

El joven respondió: “Mi padre falleció cuando tenía un año de edad, fué mi madre la que pagaba todo”. 

El director le preguntó: “¿Dónde trabaja su madre?”

El joven respondió: “Mi madre trabajaba lavando y secando ropa. El director pidió al joven mostrar sus manos. El joven mostró un par de manos lisas y perfectas. 

El director le preguntó: “¿Alguna vez ha ayudado a su madre a lavar la ropa antes?”

El joven respondió: “No, mi madre siempre quiso que yo estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo”. 

El director dijo: “Tengo una petición.

Al volver hoy, vaya y limpie las manos de su madre  y luego venga a verme mañana por la mañana”. 

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era muy alta.

Cuando regresó, felizmente pidió a su madre para limpiarle las manos. Su madre se sentía extraña, feliz, pero con sentimientos encontrados y mostró finalmente sus manos a su hijo. 

El joven comenzó a limpiar las manos de su madre poco a poco.

Sus lágrimas cayeron a medida en que lo hizo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas, y con tan numerosas callosidades y contusiones.

Algunos eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando los limpió con sólo agua. 

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de que era este par de manos que lavan la ropa todos los días, lo que hacía posible pagar la cuota de la escuela y la universidad.

Los moretones en las manos de su madre fueron el precio que pagó por su graduación, por su excelencia académica, y su futuro. 

Después de terminar la limpieza de las manos de su madre, el joven lavó toda la ropa restante. 

Esa noche, madre e hijo hablaron durante un tiempo muy largo. 

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director. 

El Director notado las lágrimas en los ojos del joven, le preguntó:

“¿Puede usted decirme qué ha hecho y qué aprendió ayer en su casa”. 

El joven respondió: “Yo limpié las manos de mi madre, y también terminé de lavar toda la ropa que aun quedaba”. 

El Director le preguntó: “por favor, dígame qué siente.” 

El joven dijo, 

Número 1, Ahora sé lo que es la apreciación. Sin la abnegación de mi madre, no habría tenido hoy éxito. 

Número 2, Al trabajar juntos y ayudar a mi madre, sólo ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir que se haga algo. 

Número 3, He llegado a apreciar la importancia y el valor de la relación familiar. 

El Director dijo: “Esto es lo que estoy buscando en mis gerentes. 

Quiero contratar a una persona que aprecia la ayuda de los demás, una persona que conoce el sufrimiento de los demás para hacer las cosas, y una persona que no pondría el dinero como su única meta en la vida. Usted está contratado.” 

Con el paso del tiempo, este joven trabajó muy duro, y recibió el respeto de sus subordinados. Cada empleado trabajó con diligencia y en equipo. El desempeño de la empresa mejoró enormemente.

Y TÚ ¿CUÁNDO LE LIMPIASTE LAS MANOS O PIES A TU MAMÁ?

COMPARTELO SI VALORA EL ESFUERZO DE TU MADRE

Historia… autor desconocido

Posted in Books with tags on 21 marzo, 2012 by franka amalia silvana
Esta fué la primera historia que recibí en mi correo de internet.
Me impactó mucho y aún cuando la leo, me hace llorar.
Disfrútenla…
Mi esposa me recomendó salir con otra mujer
Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor.
Había comenzado a salir con otra mujer, aunque debo reconocer, que en realidad  fué idea de mi esposa.
 -Sabes que la amas – me dijo un día tomándome por sorpresa.
 La vida es muy corta, dedícale tiempo.  – Pero yo te amo a ti – contesté.
 -Lo sé. Pero también la amas a ella.
La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo lo hiciera ocasionalmente.
Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.  -¿Qué te ocurre? ¿Estas bien? me preguntó.
Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.
 -Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solos ¿qué opinas?
Reflexionó sobre ello un momento y respondió: Me gustaría muchísimo.
Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, pero a la vez muy feliz…
Cuando llegué a su casa vi que ella también estaba muy emocionada.
Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo, se había rizado el cabello y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas. Su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.
-Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas, me comentó mientras subía a mi auto. -No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada.
Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero sí muy acogedor. Mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”.
Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras.
Después de unos minutos, levanté la vista; mi madre sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.
-Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas?
 -Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolverte el favor, respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día de nuestras cosas.
Hablamos tanto que nos perdimos el cine. Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, dijo mi madre, la besé y acepté la invitación.
 -¿Cómo estuvo la cita? – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
-Muy agradable, mucho más de lo que imaginé.
Días más tarde mi madre murió de un infarto.
Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, la nota decía: “La cena está pagada por anticipado, estoy segura de no poder ir, pero igual pagué para ti y tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí. ¡Te amo!
En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu Familia, dales tiempo, porque ellos no pueden esperar.
 Si tu madre está viva , disfrútala… si no recuérdala…