Masdar City: La ciudad de cero emisiones en el desierto

El emirato de Abu Dhabi, vecino del ostentoso Dubai, apuesta por un superlativo proyecto de ahorro de energía –para ganar dinero-.

 

No sólo el proyecto es sorprendente, sino también el lugar de construcción: en el desierto del emirato petrolero de Abu Dhabi, en el Golfo Pérsico, nace “Masdar City”, la primera ciudad ecológica del mundo. Las obras comienzan en 2009, siete años después está previsto que lleguen los habitantes.

Los balances de CO2 y de basura de la ciudad serán: cero. En este lugar, donde vivirán y trabajarán casi 50.000 personas sobre una superficie de seis kilómetros cuadrados, están prohibidos los coches con motor de combustión, sólo se permite circular a pie y en bicicleta.  Los desechos se reciclarán, las casas se diseñarán para el ahorro de energía, la electricidad provendrá de centrales solares  y eólicas.

Masdar City (la palabra árabe “masdar” significa “fuente” u “origen”) es al mismo tiempo un experimento y un proyecto insignia. Como todos los monarcas de los países del Golfo, también los de Abu Dhabi saben hace tiempo que su producto de exportación número uno se agotará algún día. Por lo tanto, emplean una parte de sus petrodólares en la búsqueda de alternativas económicas.

La vecina Dubai, por ejemplo, ya obtiene la cuarta parte de sus ingresos del turismo y amplía la ciudad decididamente para convertirla en un centro financiero internacional.

Abu Dhabi, al contrario, quiero convertirse en líder en el desarrollo de técnicas para energías renovables y la protección del clima, semejante al papel que la californiana Silicon Valley desempeñó hace 40 años en la industria de semiconductores. La central solar de Masdar será la más grande del mundo: ya en la primera fase, está previsto que produzca 100 megavatios, lo suficiente para la construcción de la ciudad.

Un diseño del arquitecto estrella

El diseño es obra del equipo del arquitecto estrella británico Sir Norman Foster, que también ha recurrido a tradicionales técnicas de construcción urbanística árabes. Las casas se construirán de manera que den sombra a las calles y caminos y que se den sombra mutuamente. De esta forma se quiere conseguir que la temperatura media de Masdar City sea de 20 grados centígrados inferior a la del entorno. Para la climatización de las casas además se aprovecha el frío de las capas de tierra más profundas; y las aguas residuales, después de pasar por un tratamiento, se utilizarán para regar parques y campos.

Como alternativa a los coches eléctricos privados está previsto un sistema de cabinas eléctricas que van sobre raíles. Las cabinas ofrecerán espacio para seis pasajeros y pueden ser programadas para 1.500 destinos, a los que se dirigen automáticamente.

Los rayos de este futuro soleado llegan hasta el pueblo alemán de Ichtershausen (Turingia). Gracias a una inversión de 150 millones de euros, allí se construye actualmente una fábrica piloto con 180 puestos de trabajo donde se fabricarán cubiertas con células fotovoltaicas para el proyecto de Masdar. Junto a España, Alemania es un país puntero en el campo de las energías renovables, dice el director de la autoridad de energías de Abu Dhabi, Sultán Ahmed Al Jaber. Pronto quiere competir con los europeos por este papel, invirtiendo 1.300 millones de euros en la producción de cubiertas con células solares. La mayoría, en Masdar City.

En esta ciudad, se construirán murallas, que actuarán como pantallas acústicas, para protegerla tanto de los vientos calientes del desierto como de los ruidos del aeropuerto. Según el diseño que ha elaborado la firma de arquitectos ‘Foster & Partners’ —una empresa de Londres que es la principal proveedora de diseños arquitectónicos para el ahorro de energía— tampoco se utilizarán coches en el interior de la ciudad. Masdar City será algo más pequeña que la parte histórica de Venecia. Tendrá calles peatonales angostas similares a las de la ciudad italiana, pero cubiertas por techos fabricados con paneles fotovoltaicos. La ciudad producirá casi toda su energía a partir de la energía procedente del sol.

El agua será suministrada desde una planta desalinizadora de agua de mar que funcionará también con energía solar. Las frutas y las verduras se cultivarán en invernaderos cercanos, mientras que se reciclarán todos los desechos siguiendo los principios de la economía circular. En cierto sentido, Masdar City se parecerá a numerosas ciudades construidas en las épocas en las que se utilizaban  los carruajes tirados por caballos para el transporte. Así, la mayoría de las carreteras tendrán sólo tres metros de ancho y 70 metros de largo. Para poder lograr que en el interior de la ciudad se cree un microclima que mantenga el aire en movimiento, los techos permitirán que entre el aire y protegerán el interior del fuerte sol en verano. Nadie residirá a una distancia superior a los 200 metros del transporte público y todas las calles darán paso a plazas que contarán con abundantes columnatas y fuentes.

De igual modo, y tal como ya hemos visto antes, el diseño de la ciudad pretende evitar que la radiación solar caliente demasiado el ambiente ya que la zona de Abu Dhabi se caracteriza por padecer tres meses de calor extremo, durante el verano, y una notable humedad, todo el resto del año. A su vez, se construirá una gran planta de energía solar fotovoltaica para suministrar energía a la ciudad y se localizará cerca de las infraestructuras de transporte con enlaces a las comunidades circundantes, así como al centro de Abu Dhabi y al aeropuerto internacional, por medio de la red de carreteras existente, el nuevo ferrocarril y las líneas de autobuses del transporte colectivo.

Masdar es un ejemplo más del cambio paradigmático que el Planeta necesita. Sin embargo, es un ejemplo caro y poco exportable, en nuestro caso. Existen mejores soluciones que podríamos desarrollar para aplicar a nuestras ciudades cargadas de historia. De todos modos, hemos de reconocer que llevamos perdiendo mucho tiempo sin decidirnos a apostar por la transición al nuevo modelo energético emergente. Quizás el ejemplo de Masdar City llegue tarde y hasta pueda parecernos muy costoso pero es algo que merece la pena. Lo que es irresponsable —y no tiene ningún perdón— es que nosotros no hayamos empezado a hacer nada para que nuestras ciudades, en tan sólo una década, se conviertan en unas ciudades sostenibles del siglo XXI. Algunos sabemos muy bien lo que habría que hacer, disponemos del dominio de las tecnologías que lo permiten y hasta podríamos gozar de los necesarios recursos sostenibles si lo deseáramos.

Personalmente, creo que, si contáramos con el liderazgo y la voluntad política de los diferentes gobiernos y con la colaboración entusiasta de las empresas y entidades financieras, así como con la movilización de la sociedad civil en torno a un proyecto de Sostenibilidad, no sería nada difícil diseñar y construir ciudades cuyos costes de adaptación a la sostenibilidad fueran más económicos y, además, resultaran ciudades más sostenibles todavía que Masdar City.

 

 

 

A mi me parece fantástico y a ustedes ???

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